Blog Una manera de comprender el cambio

La definición de los objetivos, de nuestros deseos, de lo que deseamos es un proceso interminable.
Vamos cambiando, madurando, adaptándonos, entendiendo las circunstancias del entorno y vamos decidiendo.
El destino final nunca es el que se pensó en el inicio, pues Itaca, la tierra soñada, el alcance del objetivo nunca es cómo pensamos, ni somos los mismos al fin que al inicio.
Sabemos la dirección, el gran norte siempre es la felicidad, idealmente la que nos armoniza con la realidad, con la adaptación a la circunstancia, con la conquista de la batalla.
No hay ningún error en el proceso de descubrimiento, el instinto y el inconsciente suelen mandarnos lo más lejos que se pueden. El intelecto y las razones siempre están sujetas a interpretaciones. Los sueños no, ellos se guían por el corazón y si la meta es la felicidad, ese debe ser el verdadero indicador.
Pues al final, ¿Qué hay? Una pila de dinero, una colección de trofeos; el reconocimiento, los halagos, los afectos; detrás de todos ellos, lo único que hay, es una sonrisa que apenas se dibuja en las comisuras, pero refleja paz y armonía, esa es la verdadera guía.